El reto de la moda, ser una industria circular

Los actores del panorama textil necesitan transformar su producción para reducir su impacto
La industria textil se enfrenta a un importante cambio de paradigma: modificar su producción líneal para convertirla en una producción circular. O lo que es lo mismo, que la ecuación producir-comprar-utilizar-desechar, que es la que prima en el ciclo de la ropa, se transforme en producir-comprar-utilizar-reutilizar y vuelta a empezar.
Tradicionalmente la textil ha sido una industria contaminante y que ha desaprovechado los recursos naturales, y ahora los esfuerzos del sector se centran en invertir esta situación para adaptarse a los retos de sostenibilidad planteados en la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo.
Del tradicional concepto de renovar el vestuario en dos temporadas, primavera-verano y otoño-invierno, se ha pasado al de la moda rápida: las tiendas reponen su oferta textil como mínimo una vez a la semana y a un precio mucho más asequible. Esta inmediatez y bajada de precio hace que las prendas se queden obsoletas rápidamente y que se acumule más cantidad de ropa a la que se le dará escaso o nulo uso. Por no hablar de la insostenibilidad de su ciclo de producción, que según este informe del Parlamento Europeo es el responsable de la contaminación del 20% de agua potable debido a los tintes y los productos de acabado.
Otro dato alarmante refleja que la industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales de carbono, más que el transporte marítimo y los vuelos internacionales juntos. Además, la Agencia Europea de Medioambiente estima que las compras de textiles generan más de 650 kgs de emisiones de CO2 por persona, con el consiguiente impacto medioambiental.
El desafío, lograr la circularidad
Por éstos y otros motivos, la Unión Europea adoptó en 2021 el ‘Plan de acción para la Economía Circular’, en una clara apuesta por la filosofía de la circularidad y la eliminación de la obsolescencia caducada (cuando las empresas crean productos con defectos para que su vida útil termine antes y así haya que consumir otros nuevos).
Según este plan, la economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta manera aumenta su ciclo de vida y se reducen los residuos, porque pueden ser utilizados nuevamente de manera productiva.
Esta apuesta por la circularidad ha llegado al mundo textil y la Unión Europea ha impulsado, entre otros, varios proyectos relacionados con la sostenibilidad de la industria textil:
Fashion for Change
Durante tres años, hasta diciembre de 2023, este proyecto combina eventos internacionales, mentorías, networking y aprendizaje sobre materiales para los agentes implicados en el mundo de la moda. Cuenta también con un programa Acelerador dirigido a pymes, start-ups y diseñadores para ayudarles en su conversión hacia un modelo de producción circular.
Circular InnoBooster
Con una dotación de 1,12 millones de euros, este proyecto busca utilizar la circularidad en su sentido más amplio, basada en principios de diseño empresarial regenerativo, diseños de procesos humanos y modelos de participación comunitaria. Tiene además una perspectiva transfronteriza, para ayudar a las empresas en la transferencia de sus conocimientos entre regiones.
SmallButPerfect
De treinta meses de duración, este proyecto desarrollará una red de agentes que forman parte de la industria de la moda que podrán intercambiar conocimientos, aprendizajes y mejores prácticas para efectuar un cambio sistémico más amplio en el sector de las PYMEs del sector. En junio y octubre de 2022 lanzará convocatorias para un programa acelerador de mentorías, financiación y networking transfronterizo.
