La estrategia europea sobre economía circular

La vuelta a la naturaleza y a la simplicidad y circularidad de sus ciclos está en el origen de la economía circular. Este concepto económico que ahora resuena tanto comenzó a formularse así en 1980, para concienciar a la población de la finitud de los elementos y sobre la importancia de reutilizarlos y alargar su vida útil al máximo para no impactar negativamente en el planeta. Por eso se inspira en la sostenibilidad y en la naturaleza y en su modelo cíclico, en el que no se desperdicia y todo tiene una utilidad.
La economía circular en la UE
La economía circular es una economía más “humana” que refleja no solo los aspectos económicos, sino también los medioambientales y sociales. Y aunque durante años pasó más desapercibida, se introdujo en la esfera política a raíz de la publicación del informe ‘El crecimiento interior: una visión de la economía circular para una Europa competitiva’, realizado por la Fundación Ellen MacArthur en 2015.
La Unión Europea se hizo eco de esta propuesta y la incorporó como uno de sus pilares más importantes en ese mismo año. 2015 fue el punto de inflexión para la adopción de este modelo, con la publicación de la estrategia ‘Cerrar el círculo: un plan de acción de la UE para la economía circular’. Con este paquete de medidas a escala la UE diseñó medidas que abarcan todo el ciclo de vida de un producto, con acciones que fomentasen el reciclaje y la reutilización y aportasen beneficios medioambientales y económicos. En este plan de acción priorizaba su actuación en varias áreas prioritarias: plásticos, residuos alimentarios, materias primas críticas, construcción y demolición, biomasa y bioproductos e innovación, inversión y otras medidas horizontales.
Las medidas más recientes
Tras este plan de acción la Unión Europea siguió estudiando cómo implementar su transición a una economía circular con el compromiso político de sus Estados miembro, y en 2018 adoptó nuevas medidas de gran calado:
· La Estrategia de la UE para los Plásticos en la Economía Circular a nivel europeo.
· La Comunicación sobre las opciones para abordar la interfaz entre la legislación sobre sustancias químicas, productos y residuos.
· Un Marco de Seguimiento sobre el progreso hacia una economía circular a nivel de la UE y nacional.
· Un Informe sobre las Materias Primas Críticas y la economía circular.
A estas medidas les acompañó un cuadro de indicadores para supervisar los avances en el camino hacia la economía circular.
El Nuevo Plan de acción
Y por último, en 2020 la Comisión Europea adoptó el ‘Nuevo Plan de acción para la economía circular’, alineado con los objetivos del Pacto Verde Europeo, para lograr una economía circular neutra desde el punto de vista climático y desvincular por fin el crecimiento económico del uso de los recursos.
En el nuevo plan se identifican las cadenas de valor clave que plantean retos de sostenibilidad (electrónica y TIC, baterías y vehículos, envases y embalajes, plásticos, productos textiles, construcción y edificios y alimentos, agua y nutrientes).
Con esta nueva iniciativa de crecimiento regenerativo se presentan diversas medidas encaminadas a que los productos sostenibles sean la norma en la UE; los consumidores estén empoderados; se puedan centrar en los sectores que utilizan más recursos y en los que el potencial de circularidad es alto, y se garanticen menos residuos para reducir la huella de consumo.
Se pretende que estas medidas se materialicen en:
· Una política de residuos más rigurosa en apoyo de la prevención de residuos y la circularidad.
· El refuerzo de la circularidad en un entorno sin sustancias tóxicas.
· La creación de un mercado de materias primas secundarias de la UE eficiente.
· La atención a las exportaciones de residuos de la UE.
Lo que parece claro es que este concepto ha llegado para quedarse, y sólo falta que las agendas políticas lo incorporen al 100% en sus programas.
