No cometas estos errores al gestionar tu innovación

No cometas estos errores al gestionar tu innovación

Te contamos algunos errores que se pueden dar al implantar procesos innovadores

Cada paso que damos en Kaila está orientado hacia la innovación, la propia y la de los clientes que nos acompañan en la búsqueda de financiación para sus proyectos. Pero la innovación es un proceso en el que se cometen errores, y hoy queremos identificar algunos de los más comunes para anticiparnos a ellos:

Falta de alineación con la estrategia empresarial

Si la innovación no está alineada con los objetivos estratégicos de la empresa difícilmente se podrán obtener los resultados esperados. Asimismo, si la dirección no respalda de manera activa la innovación es mucho más fácil que encuentre falta de recursos y resistencia entre la plantilla. En la estrategia empresarial tiene que haber siempre una visión a largo plazo, y si la innovación no cuenta este supuesto puede llevar a limitar la sostenibilidad y el crecimiento de la organización.

Ausencia de implantación en la cultura empresarial

Las personas son las que componen las organizaciones, y si ellas no son innovadoras la entidad difícilmente lo será. Si queremos que la innovación esté en el alma y la cultura de la empresa hay que potenciarla, capacitar a los profesionales, incentivarles y, por supuesto, contar con líderes que crean en la innovación y la practiquen.

No asumir el fracaso

El miedo al fracaso está muy presente en las organizaciones. En lugar de ver los fallos o errores como una oportunidad para aprender de los errores, muchas abandonan las ideas o incluso castigan o penalizan este fracaso. Sin embargo, si se aceptan los fracasos tempranos se pueden desarrollar redes de innovación más eficientes en estados más tempranos y ahorrar costes.

No comunicar la innovación de manera interna y externa

Una comunicación deficiente de la innovación puede dar lugar a malentendidos y obstaculizar la colaboración y el intercambio de ideas de manera interna. Esta resistencia al cambio por no entenderlo bien puede provocar que los procesos innovadores se paralicen o no se desarrollen en su máximo potencial. Si la comunicación no es efectiva y fluida con el cliente también puede resultar perjudicial, ya que no se conocerá su opinión y puede que el proceso innovador no satisfaga sus necesidades.

Pensar que la tecnología es sinónimo de innovación

Centrarse en la tecnología sin un propósito o estrategia clara puede producir que la inversión sea ineficiente y los resultados no sean los esperados. Además, enfocarse excesivamente en ella puede descuidar otros aspectos importantes de la organización, como la viabilidad comercial.

No asignar recursos

Es fundamental dedicar recursos materiales, humanos y temporales a la innovación. Sin inversión económica, sin gente dedicada a ello y sin tiempo para el testeo de los fracasos y su desarrollo, la innovación difícilmente tendrá un contexto para aflorar.